Al inicio de su vida musical se interesó por instrumentos como el saxo, diferentes flautas o la armónica, entre otros. Y en primer lugar, siempre como protagonista, la voz.
“Hace más de 20 años tuve la suerte de tocar, por primera vez, junto a músicos de otras partes del mundo (Asia, África, América del Sur y Australia). Ellos tocaron instrumentos (didgeridu, birimbao, kopichan, sitar etc.) que hasta entonces sólo conocía de grabaciones y me fascinaron. Con pocos tonos conseguían una gran profundidad y fuerza de expresión. Así aprendí, poco a poco, a escuchar y a valorar esta "música no-europea" que aquí se conoce como "folklore". En esa época, me interesé por los tonos de planetas dedicándome, cada vez más intensivamente, a estudiarlos, fabricando y buscando instrumentos que tienen las afinaciones exactas.
En años de trabajo con personas estresadas o mentalmente agotadas, personas con síndrome down, autismo, alzhéimer etc. se ha verificado qué sencilla, rápida y eficaz es la terapia de sonidos.
Comencé a organizar conciertos y cursillos, en los que intenté trasmitir mis experiencias a gente interesada, encontrando cada vez una mayor resonancia. Ahora me dedico completamente a esta fascinante tarea, y, año tras año, soy más humilde cuando experimento los poderosos cambios, de naturaleza emocional y mental, que son posibles por medio de la aplicación concreta de sonidos.
Y escucho más y más profundamente.